El Refugio de Mecina: la perla secreta de la Alpujarra granadina.

Este blog ha sido creado para contar cosas de la Alpujarra. Sin llegar a ser un blog de viajes, te contamos que no tiene otra pretensión que dar a conocer estos territorios desde dos puntos de vista: el del viajero que se quedó a vivir aquí y el del visitante que tiene curiosidad. 

Para comenzar te haré una breve presentación de dónde estamos y como hemos llegado hasta aquí.

Nos encontramos en la Alpujarra granadina, en la comarca de La Taha, a pocos kilómetros de los pueblos más conocidos que han dado popularidad a esta parte de la sierra —> Capileira, Bubión y Pampaneira.

Este fue uno de los últimos territorios donde se resguardaron y sobrevivieron los árabes antes de la conquista cristiana. La historia ha tatuado el presente que tenemos en la Alpujarra y esto supone cada día un aprendizaje increíble para el que de verdad sabe observar el tiempo y aprender de él. Si eres uno de estos, estás en el sitio adecuado.

La Taha es un conjunto de varias aldeas milenarias que te dejarán embelesado de lo bonitas que son: Fondales, Mecina, Mecinilla, Atalbéitar y Ferreirola. El Refugio de Mecina se encuentra, como su nombre indica, en la aldea de Mecina, entre callejuelas laberínticas que llevan a la era. 

¿Y como acabamos aquí? Acabamos por el comienzo, porque nuestro vinculo empieza en nuestra infancia, en los años ochenta, cuando mis padres nos traían a las Alpujarras todos los fines de semana, hasta que compraron esta gran casona donde se ubica el refugio.

El actual refugio de Mecina tiene sus orígenes en unas antiguas cuadras para caballos. Y como su contexto era este, no quisimos cambiar su identidad y convertirlo en un nuevo apartamento rural o spa para urbanitas. En absoluto. La idea con la que vienen todos los viajeros que nos han visitado es la de refugiarse del estrés y desconectar de la locura de sus vidas en la ciudad. 

Vista noctura del refugio de Mecina. Verano 2021.

Otros viajeros vienen a conocer como es el origen árabe de nuestra cultura, como de auténtica es el agua de nuestros manantiales o a recordar la vida de sus abuelos. 

(A respirar tranquilidad que es la mejor gimnasia para el cerebro).

Así se crea el concepto de refugio de montaña dentro de unas cuadras de origen hispanomusulmán.

El refugio está pensado para albergar a grupos y tiene una capacidad para cinco o seis personas. 

Después de haber tenido nosotros mismos la experiencia de ser viajeros, y un poco nómadas en cuatro de los cinco continentes, vimos que teníamos la posibilidad de mostrar desde esa perspectiva del explorador de rincones alejados de la civilización y dar a conocer la Alpujarra menos famosa. La montaña, el silencio y la adicción a la calma de la montaña hicieron el resto.

Si te vienes por aquí tendrás la posibilidad de dormir bajo diferentes techos. El primero es un cielo plagado de estrellas que ahora en verano invita a irte a la era, (donde se secaba el trigo) o a la plaza de Mecina y observar el increíble espectáculo nocturno de nuestro cielo estrellado.

Estamos a casi 1000 metros de altitud por lo que las estrellas se ven mejor y más cerca ya que no hay contaminación lumínica como en las ciudades. Si además tienes un telescopio has triunfado como los chichos.

El segundo techo es el de nuestro refugio. Está compuesto por auténticas vigas y realizado con los materiales más básicos y ecológicos descubiertos por la humanidad: piedra, arena, cal y madera. Dormirás escuchando un tremendo silencio y bajo un pedacito de historia.

Mecina, como verás, está rodeado de bosques, prados, ríos y cataratas. Un paraíso a pocos kilómetros de la costa del sol y de la capital del reino nazarí. Quiere decir que si te apetece pasar un rato en la Al-hambra, la tienes a hora y poco en coche.

Rincón del refugio. Los pesebres del salón.

Creemos que es mejor parar de escribir aquí, y que vengas a descubrir por ti mismo el resto de este paraíso.

Tienes más videos y fotos en IG @elrefugiodemecina

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